Ya no nos queda sino el día de
Reyes. Día importante donde los haya. Sin embargo en algunos sitios y en
algunas familias la mayor parte de los regalos se reparten en Noche Buena o el día de Navidad.
La ventaja de entregar los
regalos a los niños el día de Navidad es que tienen todas las vacaciones para
poder disfrutar de ellos.
Opto por Papa Noel, a pesar de ser menos "nuestro".
Este año mi sobrina me dijo que
le pidiera una muñeca “normal”.
Compramos la muñeca, you &
me, que tenía incluida una silleta plegable. Le cogimos un par de complementos
que venían aparte: unos biberones y un pijamita. Pensé: las niñas, muñecas, y después,
según qué cosas, no nos resultan nada familiar. Vi que había unos walky talky
de Hellow Kytty y se los cogí.
Bueno, ya está, me he pasado un poco.
El caso es que a los días tuve
que volver a la juguetería y acabé comprando alguna cosa más: un par de titadas y vi un perro
muy cursi que iba dentro de un bolso, ¡cosa más pija! Me dio la risa y se lo
cogí.
Al salir de la tienda, pensé: ¡Me
he pasado! No va a poder asimilar tantos juguetes de una vez. El día de Navidad
coloqué todos los objetos, que yo consideraba una exageración, encima de la
cama donde ella ha dormido alguna vez.
Cuando llegaron a casa, les llevé
a sus padres y a ella hasta el cuarto donde Papa Noel había dejado los juguetes.
Miró los objetos, me miró sonriente y me
dijo: - ¿y qué más? ¿Y que más me ha traído?
No cogía los regalos, quería saber dónde estaban el resto. Cogí la muñeca en la mano y le dije: - yo sólo había pedido esto y te ha traído muchas más cosas. Le miré a mi hermano y me hizo un gesto de no entender en absoluto la reacción de su hija.
No cogía los regalos, quería saber dónde estaban el resto. Cogí la muñeca en la mano y le dije: - yo sólo había pedido esto y te ha traído muchas más cosas. Le miré a mi hermano y me hizo un gesto de no entender en absoluto la reacción de su hija.
Como nadie le daba razón de lo
que ella quería saber, salió corriendo al cuarto de al lado, donde le había
puesto los juguetes el año anterior. Comprobó que no había nada allí y volvió más conforme con la respuesta que le habíamos dado.
¿Y qué más? La realidad supera la
ficción, somos impredecibles.
Por cierto, que esta noche pasada
se ha quedado a dormir aquí. Y aunque la estancia me da para un libro, sólo
comentar que a pesar de que ha traído parte de sus juguetes nuevos, a lo que le apetecía jugar era a la Oca, hacer dibujos en un cuaderno, jugar con
la perra y también hemos estado un poco en el parque, colgándose de las anillas, porque el
tobogán y los columpios estaban mojados.







