Mostrando entradas con la etiqueta Alimentación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alimentación. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de marzo de 2013

No muy saludable


 
Les solía leer todos los domingos, pero llevaba tiempo sin hacerlo. Me refiero a XL semanal. Es entretenido e interesante.
Suelo leer, cuando abro la página, a Pérez-Reverte, Juan Manuel de Prada, Carmen Posadas y algún otro artículo.
Si hay alguna receta de cocina en alguna página que estoy leyendo me gusta echarle un vistazo. Así que hace tiempo que tengo una ligera idea de los ingredientes que utiliza Martín Berasategui para cocinar. No leo sus recetas para ver si puedo sacar algún provecho de ellas. Las leo, sinceramente, para comprobar cuanta nata y mantequilla llevan.

No digo que la nata y la mantequilla en un momento determinado no puedan darle un punto a un plato, en alguna receta… pero en un país que se utiliza tanto el aceite…, además ahora dicen que es sano….  Me extraña que utilice nata y mantequilla, o al menos una de las dos, en prácticamente todas las recetas.
Me parece raro que utilice tanta grasa en la cocina. Ha llegado un momento en que no leo sus recetas sino que miro los ingredientes para comprobar que al menos uno de esos dos seguro que están y fallo muy poquitas veces.
 

martes, 15 de enero de 2013

Alimentación expansiva y contractiva


Hace unos días que no me apetece tanto escribir en el blog.
Escribo porque me apetece y sobre lo que me apetece. Cada 2 ó 3 días me apetecía escribir algo.
He llegado a la conclusión de que un pequeño cambio en la alimentación es lo que hace que no tenga tantas ganas de comunicarme. La ansiedad o aburrimiento que me producen las noticias hacían que fuera a por un helado al rato de haber cenado. Hace días que no tomo esos helados, entre otras cosas porque son unos helados en concreto y estos días no hay en el supermercado. Hay otros, pero ya que me meto un helado en el cuerpo, al menos que sea el que a mí me gusta.
 

Desde que he dejado de tomar esos helados, veo que no tengo tantas ganas de escribir y me ha venido a la mente un trocito de charla sobre alimentación expansiva   y contractiva que escuché en un centro que han puesto al lado de casa en el que se practican actividades tales como yoga, terapia cráneo sacral biodinámica, masaje deportivo, charlas sobre nutrición integral, actividades de acompañamiento emocional asistido con perros, flores de Bach, Prana shanti, cristaloterapia  y un largo etc….

Lo que escuché en la charla sobre comida expansiva y contractiva me pareció estupendo para perder el tiempo. Entre las muchas cosas que oí fue que el pescado era un alimento que se podía tomar, pero que no fuera de criadero, que fuera un pez pescado en aguas limpias, un pez que fuera libre y feliz, porque también te comes el stress de los peces del criadero. Tienes que comer peces que viven felices porque así te comes también su felicidad. (No sé yo si habrá peces libres y realizados para todos -se me ocurrió hacer ese comentario ya que se pretendía que no fuera una charla sino que hubiera participación- y enseguida la especialista dijo un poco contrariada que no desviáramos el tema.) Por cierto que también la comida debía estar cocinada por alguien feliz, porque también te comes el stress de la cocinera/o.

Quien quiera informarse sobre este tipo de alimentación hay páginas en internet, como:

http://conciencia20.pd2.iup.es/2010/12/14/el-ying-y-el-yang-en-la-mesa-somos-lo-que-comemos/

Sí es cierto que nuestra forma de comportarnos, no sólo el estar mal o bien alimentados, ni el estar más o menos gordos, ni mejor o peor nutridos… sino el tener más ganas de comunicarnos… creo que lo que comemos influye en nuestro carácter y en nuestro humor.

Y después de escribir esta última frase acabo de darme cuenta que estoy diciendo algo que sabemos todos y que lo hemos oído muchas veces.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Bártulos


En mi anterior entrada llego a la conclusión de que dentro de 15-25 años,  lo normal será comprar la comida ya cocinada.

La comida preparada todavía tiene que mejorar bastante, pero lo está haciendo y además creo que puede llegar a tener unas mayores garantías sanitarias.

Creo que la comida preparada, por su comodidad, porque se conseguirá mejorar en cuanto a cualidades organolépticas, porque es una forma de poder gestionar mejor los recursos, de aprovechar mejor los alimentos y porque es más fácil de analizar y controlar en cuanto a nutrientes y componentes de los mismos son el futuro.

En ese caso,  las cocinas de la mayoría de las viviendas se limitarán a tener un frigorífico, un microondas y un cubo de basura, sobre todo de reciclaje. Posiblemente no será imprescindible  ni la fregadera, porque vendrá la comida en los recipientes donde la vayas a comer e incluso con cubiertos de plástico para usar y tirar.


El reciclaje tiene que desarrollarse mucho también, ya lo está haciendo. Y los envases ser lo más eficientes, en cuanto a que con menos consumo de materiales se consigan mejores propiedades en todos los sentidos.

Hoy día y de momento, en una cocina hay cosas imprescindibles: el frigorífico, la fregadera, la cocina, armarios para guardar todo el menaje de cocina…. Sin embargo, además de lo imprescindible, hay una cantidad de objetos pensados para la cocina, con los cuales alucino. Me refiero a “los pequeños electrodomésticos”.

Alguno de ellos, en situaciones muy concretas, pueden hacer un buen servicio. Pero hay infinidad de objetos que se fabrican, se publicitan y acabamos comprando. Para el 95% de la población que lo compra, al cabo de un mes, ese objeto pasa a ser lo que siempre ha sido: un bártulo.
 
 
 

 
 
Entre los pequeños electrodomésticos para la cocina que considero bártulos están: corta fiambres, cuece huevos, hervidor (para hervir agua para infusiones), olla eléctrica, raclette, sandwichera,  crepera,  Wok, espumador de leche…

Cuando llegan fechas en las que hay que regalar algo: Navidad, el día de la madre, el día del padre… se suele hacer mucha propaganda de estos objetos, cuya máxima utilidad es esa, hacer un regalo, cuando no sabes qué regalar.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Comida preparada


La comida preparada  siempre me ha producido curiosidad.

Hay productos, como las pizzas, que están bastante buenas.

Últimamente veo comida preparada  que no consigue tentarme, más bien al contrario. Por ejemplo, bolsas de calamares en su tinta, para abrir la bolsa y comer directamente.

Hace un par de días compré unos canalones: dos minutos en el microondas y listo, venían en una bandeja de plástico.
No suelo hacer canalones  porque en casa a la única que le encantan es a mí. A veces pruebo algunos que venden congelados o refrigerados. No son nada del otro mundo, pero me resultan comestibles.

Sin embargo, los que compré el otro día, no estaban ni congelados, ni refrigerados, estaban en un estante, en un recipiente de plástico.

Mientras,“mi compañero de fatigas” comía su verdurita, yo probaba los consabidos canalones. Tenía la desagradable sensación de estar comiendo “comida para perros”. No sabían tan mal, pero el tener conciencia de que habían estado en una estantería durante días.

Leí el envase y no llevaban conservantes. Estaban esterilizados. ¿En plástico? En la etiqueta no van a mentir.

Hice inventario de la cantidad de veces que tomamos productos envasados, no refrigerados ni congelados que duran un montón de tiempo sin ponerse malos, como la leche , los pimientos, el atún, mejillones, tomate, aceitunas……. Envasados, en  un estante y listos para comer.

Me da la impresión de que el futuro va por ahí. Comprar la comida ya guisada, al microondas y listo.

Hay cosas que cuesta que entren por los ojos. Hay productos que dejan mucho que desear.

Sin embargo, cada vez hay más cosas que se dejan comer. Y sí, claro, la mayoría pensamos, ¡como la comida casera no hay nada! Pero también es verdad que, en prácticamente ninguna casa se cocina ya con leña. Tampoco comemos pollo criado en casa….y así con todo.

¡Mayor marranada que, lo que yo llamo, “salchichas de plástico”!  Sí, las salchichas que son de pasta. A mí me gustan, unas más y otras menos, pero,  ¿Qué contra estamos comiendo  cuando comemos eso?